Khrushchev ha invitado a su madre, una buena campesina ucraniana, a visitarle en Moscu. Despues de recibirla en su lujoso palacio del Kremlin, la lleva a su soberbio apartamento en el centro de la ciudad, con su impresionante vista sobre el Moscova.
Despues se van a su dacha, en las afueras, dotada del mas moderno confor. No hay que decir que todos estos desplazamientos se hacen en una limusina impresionante. En todas partes,
debajo de los dorados, delante de los muebles a la ultima moda occidental que uno ni tan siquiera podia imaginar que existiera, la madre del premier sovietico asiente con la cabeza sin decir ni palabra.
- Y bien, mamutchka, que me dices de todo ello?, termina por preguntarle su hijo, impaciente.
- Es muy bonito todo esto, Nikituchka mio, dice la vieja. Pero no tienes miedo de que vuelvan los rojos?
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