Se dice que Urho Kekkonen, el presidente de Finlandia entre 1958 y 1983, era un tanto adulador en sus relaciones con los rusos, y que Brezhnev no le tenia demasiada simpatia al embajador americano. Un dia esta en una recepcion con unas ganas irreprimibles de cagar, pero no puede abandonar la ceremonia. Finalmente sale a dar un discurso, pero es incapaz de
aguantarse estando de pie, y ante toda la audiencia se excusa discretamente para poder ir al cuarto de baño. En ese momento aparece el embajador ruso y le dice que Brezhnev quiere verle inmediatamente. Kekkonen le dice que lo suyo tambien es una emergencia, pero el embajador insiste, asi que se van al aeropuerto. Kekkonen espera poder ir al lavado mientras esperan el avion, pero no, es el avion el que esta esperandoles a ellos. Cuando despegan, se
entera de que el avion es tan pequeño que no tiene cuarto de baño, y que se tiene que aguantar hasta llegar a Moscu.
Una vez que llegan al aeropuerto, hay una ceremonia de recepcion, y luego Brezhnev se pone a hablar con el. Kekkonen le dice educadamente que tiene que ir al lavabo, pero Brezhnev le responde "Camarada Urho, lo lamento profundamente, estamos preparando el aeropuerto para las olimpiadas y ahora mismo tenemos toda la fontaneria patas arriba. Pero despues de los discursos te podre ayudar."
Al acabar todo este rollo, les sirven unos canapes y vinito y tal.
Por supuesto, Kekkonen no puede pedir permiso para ir a cagar mientras los demas estan comiendo, pero es que ademas se siente obligado a probarlo todo... Para cuando han acabado, el pobre hombre esta que no puede andar, y es entonces cuando Brezhnev le dice "Oye, camarada Urho, porque no nos ocupamos de tu problema ?" Kekkonen le sonrie amablemente y se mete corriendo en el coche de Brezhnev, que se pone a correr a toda pastilla y se para enfrente de una lujosa casa rodeada de un precioso jardin.
Brezhnev le have entrar, y Kekkonen pregunta que donde esta el lavabo. Brezhnev le dice que no se preocupe, que lo haga alli mismo en el recibidor. Kekkonen no se lo piensa dos veces, y sin fijarse en lo caro de la alfombra persa, procede a evacuarse rapidamente. Cuando acaba, le pre-
gunta a Brezhnev que como se puede limpiar; entonces Brezhnev arranca la tela de un Rembrandt original que hay en una pared y se lo da. Kekkonen se limpia el culo y tiene una cara de felicidad... Entonces le dice :
- Y dime, Brezhnev, que es ese asunto tan importante del que me querias hablar ?
- Deja esa para luego, y vamonos rapido de aqui, antes de que el embajador americano vuelva a casa.
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