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Se muere Marx y se va al infierno. A los tres dias sube el demonio a ver a San…

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Enviado por Anónimo el · 7 votos
Se muere Marx y se va al infierno. A los tres dias sube el demonio a ver a San Pedro. - Coño Botero, que mala cara traes! - No me hables, macho, que me han mandao a un tal Marx, y ya no hay quien haga nada en el infierno. El tio ha montao una revolucion, con manifestaciones, huelgas... para que te voy a contar. - Oye, pues mandamelo p'aca unas semanas, a ver si se calman las cosas ahi abajo. - Pedro, macho, me has salvao la vida. Esta tarde te lo mando. A las 3 semanas vuelve a subir Lucifer. - Que, como os va con el Marx ese que os mande? - Ah, perfecto, macho, el tio se ha integrado aqui como nadie. Ha hecho amigos con los angeles, con los santos... El demonio, sorprendido dice: - Pero... pero... y que dice Cristo a todo esto? - Uy! Cristo y Marx son intimos, como uña y carne, siempre juntos discutiendo problemas filosoficos... El demonio no da credito a lo que oye, y pregunta - Pero bueno, y Dios que dice a todo esto? - Dios...? Dios...? Pero si Dios no existe!!
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Se dice que Urho Kekkonen, el presidente de Finlandia entre 1958 y 1983, era un tanto adulador en sus relaciones con los rusos, y que Brezhnev no le tenia demasiada simpatia al embajador americano. Un dia esta en una recepcion con unas ganas irreprimibles de cagar, pero no puede abandonar la ceremonia. Finalmente sale a dar un discurso, pero es incapaz de aguantarse estando de pie, y ante toda la audiencia se excusa discretamente para poder ir al cuarto de baño. En ese momento aparece el embajador ruso y le dice que Brezhnev quiere verle inmediatamente. Kekkonen le dice que lo suyo tambien es una emergencia, pero el embajador insiste, asi que se van al aeropuerto. Kekkonen espera poder ir al lavado mientras esperan el avion, pero no, es el avion el que esta esperandoles a ellos. Cuando despegan, se entera de que el avion es tan pequeño que no tiene cuarto de baño, y que se tiene que aguantar hasta llegar a Moscu. Una vez que llegan al aeropuerto, hay una ceremonia de recepcion, y luego Brezhnev se pone a hablar con el. Kekkonen le dice educadamente que tiene que ir al lavabo, pero Brezhnev le responde "Camarada Urho, lo lamento profundamente, estamos preparando el aeropuerto para las olimpiadas y ahora mismo tenemos toda la fontaneria patas arriba. Pero despues de los discursos te podre ayudar." Al acabar todo este rollo, les sirven unos canapes y vinito y tal. Por supuesto, Kekkonen no puede pedir permiso para ir a cagar mientras los demas estan comiendo, pero es que ademas se siente obligado a probarlo todo... Para cuando han acabado, el pobre hombre esta que no puede andar, y es entonces cuando Brezhnev le dice "Oye, camarada Urho, porque no nos ocupamos de tu problema ?" Kekkonen le sonrie amablemente y se mete corriendo en el coche de Brezhnev, que se pone a correr a toda pastilla y se para enfrente de una lujosa casa rodeada de un precioso jardin. Brezhnev le have entrar, y Kekkonen pregunta que donde esta el lavabo. Brezhnev le dice que no se preocupe, que lo haga alli mismo en el recibidor. Kekkonen no se lo piensa dos veces, y sin fijarse en lo caro de la alfombra persa, procede a evacuarse rapidamente. Cuando acaba, le pre- gunta a Brezhnev que como se puede limpiar; entonces Brezhnev arranca la tela de un Rembrandt original que hay en una pared y se lo da. Kekkonen se limpia el culo y tiene una cara de felicidad... Entonces le dice : - Y dime, Brezhnev, que es ese asunto tan importante del que me querias hablar ? - Deja esa para luego, y vamonos rapido de aqui, antes de que el embajador americano vuelva a casa.

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Anónimo5 de noviembre de 2015
Políticos 6

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